jueves, 10 de octubre de 2013

María Félix



Bella y rotunda
Le envidio hasta la peca del pómulo, incluso su altanería elegante, su pronto abrumador, su empaque, su estilo... su dedo desafiante.
También me llamo María y muero de ganas por contar las cosas como las siento, a mis 45 años creo que ya puedo hacerlo, ¡qué más da!, las únicas reglas serán no perder nunca educación ni compostura.
No es una amenaza, tan sólo una advertencia.
  

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