No tengo muy claro si me gusta la Navidad, pero con el tiempo he aprendido a no resistirme, así que tarareo villancicos y saboreo turrón como la que más, incluso intento mantenerme arriba colgando adornos a todo cuanto me rodea, y aunque esté mal decirlo, soy muy buena decorando para tal ocasión, se me da extremadamente bien.
Durante cinco o seis larguísimas semanas me entrego con pasión desmedida a fomentar con rigor y por un igual el "espíritu navideño" a conocidos y extraños.
Y a pesar del esfuerzo a veces no puedo evitar bajar la guardia, momento en que la pegajosa melancolía aprovecha para jorobarme con ahínco y entro en un bucle desorejao' tristón y latoso que me lleva a echar de menos con auténtica desesperación a quienes por desgracia ya no están a mi lado.
La madurez dicen que es la encargada de ponerle el "savoir faire" y los parches a la vida.
Veremos qué tal se las apaña la mía.
La madurez dicen que es la encargada de ponerle el "savoir faire" y los parches a la vida.
Veremos qué tal se las apaña la mía.
¡¡Feliz Navidad!!
